Si este blog no existiese seguramente hubiese sido creado tal día como hoy para contar una historia como esta.
Vamos a empezar por el principio de todo. Lunes por la tarde, me quedo oficialmente de vacaciones. Como en el hotel los fines de semana se trabaja nuestro fin de semana suele coincidir en lunes o martes. Total, que unos cuantos españoles no trabajabamos el martes y ¿qué mejor ocasión para convertir un lunes en un sábado? Una compi de Bilbao dijo, "venga, quedamos en mi casa a media tarde, cenamos unas pizzas y luego si nos apetece nos vamos al Lolalo" (un bar de 3 plantas que los lunes hace fiesta internacional).
A eso de las 6 llegamos allí. Por lo visto no funcionaba la calefacción y hacía un frío de narices... En estas Irene ve que hay una chimenea en el salón. ¿Pero estamos tontos? Vamos a encenderla!! Total que Irene se convirtió en la dueña y señora de la chimenea y a cada ratillo salía al jardín a buscar palitos de leña... tal fue el punto de andar por allí como Pedro por su casa, que una chica llegó a pensar que la que vivía en esa casa era ella!! "Nada, esta chica que se integra enseguida, pero no, no vive aquí". Entre eso y que estaba sembrada a decir tonterías una compi andaluza no paraba de decirle: "illa, ere muuu grasiosaaaa, cuenta un chisteee!!". jejeje Vaya show.
Bueno, a eso de la hora y pico y tras varios paseos en busca de leña llegó el inglés que vive en esa casa y como por arte de magia arregló la calefacción. Este la tiene trucada para ponerla sólo cuando está él! Amos hombre... seguimos con nuestras risas, viendo monólogos de un tal Vaquero. Chistes del estilo: "Qué le pasa a la tortilla francesa? ¿Le falta sal?" "Sal no, lo que le falta es patata!!"; o "y tú qué pie usas? yo? los dos!". 45 minutos de monólogos a todo reír. Y llego el momento de irnos para el bar.
Cogimos las bicicletas y las aparcamos en el centro. Yo no sé cómo ni de qué manera sucedió lo que sucedió porque todavía hoy no me lo explico. El caso es que yo saqué mis llaves para abrir el candado de la bici. Fue cerrar el candado y darme cuenta de que mis llaves habían desaparecido! Todassss!! Bici, taquilla del curro, y casa! ¿Pero dónde están si las acabo de sacar para abrir el candado y no nos hemos movido de aquí? ¿Quien las tiene? ¿Es esto una cámara oculta??? Bueno, pues allí todos buscando, suelo, bolsillos, bolsos, alforjas de las bicis, alcantarillas... ni rastro de las llaves! La bilbaína, zarandeando las bicicletas a ver si aparecían. Que no había manera. Lo dimos por misterio sin resolver y nos fuimos al bar.
Yo no me lo quitaba de la cabeza e intentaba reconstruir los hechos a ver si me escapaba algo... ni idea! Ya en el bar nos encontramos con más gente del hotel y estuvimos por allí echándonos unas risas. A no sé qué hora algunos decidimos irnos. Evidentemente Irene se quería quedar un rato más, como no! Bueno, pues déjame las llaves de tu casa y luego cuando vengas me haces una perdida y te abro la puerta. Y me fui con una gaditana de camino a casa y sin bici!!! Y ninguna vivimos precisamente cerca del centro. Total, que la gaditana, en solidaridad, decidió ir andando conmigo. Fueron entre 40 y 50 minutos tranquilamente y hacía un frío que se congelaban hasta las uñas (a mi eso poco). Cuando llegó el momento de dividirnos me dice "illa, vente a dormir a mi casa que así por lo menos vamos acompañadas y echando la parladita". Pues también es verdad pero es que tengo las llaves de Irene!! Llamo a Irene, "Oye, que al final me voy a casa de Trini, te escondo las llaves en un punto estratégico, okeys?". Allí, en mitad de la noche escondiendo las llaves en un supermercado, dentro de un tiesto enorme con un pino y enterrándolas entre la tierra. Modo ginkana on!!
Llegamos a casa y a dormir congeladas de frio. Irene me envía un sms "he encontrado las llaves, me voy a dormir". Mis ojos como platos "¿pero las tuyas o las mias!!!???". "Las mías coño". Mierda! Total que hablo con ella por teléfono y me dice "No sabes lo que ha pasado. Ataste tu bici a la de Sandra y claro, no pudo cogerla!!" jajaja, qué desastre. "Y aún hay más. Yo fui a abrir mi bici y descubrí que la llave estaba torcida!! y no puedo abrir el candado de mi bici tampoco! Tuvimos que coger un taxi y nos fuimos a dormir a casa de Sandra!! Luego, cuando me he despertado a las 8 de la mañana me he ido al supermercado, en el que ya estaban trabajando los reponedores, y me he puesto a buscar mis llaves entre la tierra del pino!! De coña!!!". Vaya historia.
Ya por la mañana me he levantado, he cogido el autobús para ir al centro. He vuelto al lugar de la desaparición de las llaves para volver a buscarlas con bien de luz. Nada! No había ni rastro. Me he ido a casa de Irene, he comido allí haciendo tiempo hasta que mi casero saliese de trabajar a eso de las 5 de la tarde para ir a pedirle una copia de las llaves. Por suerte tenía también una copia de la llave de la habitación. Menos mal, porque es una llave de esas viejunas y ya me veía yo llamando a los bomberos. Total que he entrado en casa, he cogido la otra llave de mi bici y me he ido a por la bicicleta. He puesto en libertad la bicicleta de Sandra y me he marchado. Ha sido andar 3 metros y de repente escucho cómo caen las llaves de la nada!!! ¿Pero dónde narices estarían enganchadas para que 5 personas no las encontrasen!!!??? Y cuando creía que no me podía superar me supero a mi misma. Es una historia para no dormir. Así que ahora tengo dos juegos de llaves y otra nueva anécdota de esti despistes para contar en la posteridad. Si es que lo que no me pase a mi... DUDE, WHERE ARE MY KEYS?

Ya vés!
ResponderEliminar